El árbol que cayó sobre los juegos infantiles del bar Mirasoles, en el Parque Avellaneda, por el que aún sigue internada una niña de ocho años en grave estado generó repercusión. A partir de entonces salieron a la luz otros casos de árboles que cayeron sobre tucumanos que paseaban por diferentes parques, como el árbol que se desplomó encima de dos personas en el Parque Guillermina o el que cayó sobre Maximiliano Celerino en el Parque 9 de Julio.
En este sentido, la Secretaría de Servicios Públicos estuvo realizando -entre otras actividades- la poda de algunos árboles, como se vio en la plaza Urquiza o en la plaza Yrigoyen.
La poda, sin embargo, no necesariamente es el mejor proceso para evitar que se produzcan futuros accidentes. Ana Levy, a cargo del Jardín Botánico de la Fundación Miguel Lillo, dijo que la razón para podar debe estar “muy justificada”.
“En el caso de árboles urbanos hay que evitar las podas. Estos árboles se desarrollan y generan una estructura en la que sus ramas están muy bien ancladas al tronco. Cuando podamos generamos que vuelven a rebrotar ramas pero con uniones débiles que tienen más riesgos de caída que las originales”, explicó la experta.
Otro factor clave, según indicó Levy, a la hora de recortar las ramas de un árbol tiene que ver con su aerodinámica. “El árbol tiene una copa con cierto equilibro aerodinámico porque va formando la copa en función de los vientos normales del lugar donde crece. Cuando podamos esa copa le generamos un estrés al árbol, y tiene que cerrar esas heridas. Entonces debe hacer un esfuerzo muy grande energéticamente”, señaló.
Como tercera razón importante a tener en cuenta cuando se piensa este tema, la especialista se refirió al “equilibrio que existe entre las raíces y la copa” de un árbol.
“Si tenés un árbol con muy buena copa y tiene un sistema radicular que está alimentando esa copa, y de pronto hacés una poda drástica muchas raíces se van a morir porque también necesitan alimento. Entonces, con la muerte de las raíces que no pueden ser alimentadas, el árbol tiene que gastar energías en cerrar heridas, generar ramas y raíces, reestablecer la copa, es todo un gasto energético que genera debilidad en el árbol y mayor probabilidad de que se caiga”, concluyó.